PARA RECORDAR
 
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ARJONILLA
PARA RECORDAR
FALLO DEL CONCURSO LITERARIO "FIESTA DE ESPIGAS"
LOS TRABAJOS PREMIADOS
PROGRAMA OFICIAL DE ACTOS
23 DE JUNIO DE 1984, 25 AÑOS ATRÁS
ITINERARIOS PROCESIONALES VIGILIA 2009
Nuestra sección a lo largo de su historia
"Pange lingua", el himno eucarístico por excelencia
El interior de nuestra Iglesia
EL 31 DE MAYO DE 2008 SE REUNEN ADORADORES E INVITADOS PARA CREAR LA COMISIÓN OFICIAL PARA LA PREPARACIÓN DE LOS ACTOS
EL GRAN FILÓSOFO YA ORDENADO, DESPUÉS DE SU CONVERSIÓN.
PARA RECORDAR

Benigno Blanco Rodríguez, que pregonó el Centenario de la Adoración Nocturna de Arjonilla, de forma sobresaliente, es asturiano, está casado y tiene tres hijos. Licenciado en derecho por la universidad de Oviedo. Fue Secretario de Estado durante 8 años, primero de Aguas y luego de Infraestructuras., asesor del grupo parlamentario popular en el congreso de los diputados (1987-1990), director de servicios jurídicos de Iberdrola (1990-1996) y ha colaborado en el ministerio de Medio Ambiente y Fomento (1996-2000). Además, ha dictado semanarios sobre derechos humanos en la universidad complutense de Madrid y en otras muchas universidades españolas. Es fundador de la Asociación Asturiana en Defensa de la Vida, Asesor Jurídico de la Federación Española de Asociaciones en Defensa de la Vida y Miembro de la Pontificia Academia Pro Vita. Actualmente es Presidente del Foro Español de la Familia. Es padre de tres hijos.
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¡Dios está aquí, venid adoradores, adoremos a Cristo Redentor!

La experiencia mística de nuestro filósofo, García Morente, que de agnóstico pasó a convertirse, hasta hacerse sacerdote, siempre impresiona y nos sirve de recuerdo en nuestro Centenario.

“Volví la cara hacia el interior de la habitación y me quedé petrificado. Allí estaba Él. Yo no lo veía, yo no lo oía, yo no lo tocaba, pero Él estaba allí. En la habitación no había más luz que la de una lámpara eléctrica de esas diminutas, de una o dos bujías, en un rincón. Yo no veía nada, no oía nada, no tocaba nada. No tenía la menor sensación, pero Él estaba allí. Yo permanecía allí agarrotado por la emoción y le percibía; percibía su presencia con la misma claridad con que percibo el papel blanco en que estoy escribiendo, con absoluta e indubitable evidencia.”
García Morente

Arjonilla, 27 de junio de 2009
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