LOS TRABAJOS PREMIADOS
 
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LOS TRABAJOS PREMIADOS
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"Pange lingua", el himno eucarístico por excelencia
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EL 31 DE MAYO DE 2008 SE REUNEN ADORADORES E INVITADOS PARA CREAR LA COMISIÓN OFICIAL PARA LA PREPARACIÓN DE LOS ACTOS
EL GRAN FILÓSOFO YA ORDENADO, DESPUÉS DE SU CONVERSIÓN.
LOS TRABAJOS PREMIADOS

TRIGUITO

Había una vez un grano de trigo que se llamaba Triguito. Era chiquitito, redondito, con unos mofletillos rojizos por el rubor que le producía el fuerte sol de mediodía.

Triguito era muy simpático, amable y de buen corazón gramíneo, por eso ayudaba a todo el mundo. Vivía con sus padres y hermanos en lo que había sido una verde pradera y ahora era un mar, entre un tenue verde, un gris plateado y otros reflejos que las espigas producían al moverse. Siempre ayudaba a su familia, después se iba a jugar con los demás granos o iba con su padre al campo. Su mayor deseo era ayudar y hacer feliz a todos cuantos le rodeaban.

Un día, cuando estaba en el campo con su padre Trigo Espeso, sin darse cuenta se alejó mucho y se perdió. Estuvo vagando de un lado para otro, hasta que decidió pararse a pasar la noche debajo de un tormo. De repente, se encontró muy solo, se acurrucó en una pequeña grieta y se durmió.
Al día siguiente, su familia y todos los habitantes de la pradera empezaron a buscarlo. Triguito iba caminando por el campo, a oscuras en la noche. Él mismo tenía que ir buscando comida y lugares donde refugiarse. Esa misma noche cayó una estrella fugaz muy cerca de donde estaba él, inmediatamente se acercó a ella y le preguntó:
-¿De dónde vienes?
-Del cielo y vengo a traerte un regalo.
-¿Por qué brillas tanto?, me deslumbras.
-Porque me hicieron para alumbrar a los que caminan por sitios oscuros, su vida no tiene rumbo o se pierden como tú.
-¿Cómo me vas a ayudar?
-A pesar de que me veas aquí caída, y que mi fugacidad sea breve, tengo el tiempo suficiente para explicarte qué tienes que hacer.
-Estoy deseando volver con mis padres y amigos y abrazarlos a todos, aunque cuando llegue a mi casa me van a moler, y nunca mejor dicho.
-Bueno, escúchame atentamente: vete hacia el sur y encontrarás una carretera muy ancha, déjate llevar por el viento y cuando llegues a una ciudad llamada Andújar, pásala y verás un letrero que dice: Arjonilla 14 km. Toma esa dirección y cuando llegues allí, por tu condición de grano de trigo te van a tratar muy bien, pues son gente cariñosa y hospitalaria. Además allí te dirán cómo puedes volver a tu prado.
Triguito hizo tal y como le dijo la estrella fugaz y emprendió camino hacia Arjonilla, un fuerte viento del norte hizo que su viaje fuese más corto, por lo que en unas horas divisó una enorme y esbelta torre que estaba en la Plaza de la Encarnación.
Estaba amaneciendo, el pueblo permanecía tranquilo, mas, algo especial se notaba en sus calles adornadas con tapices, flores, altares y bonitas expresiones que la hacían parecer una ciudad medieval.
Cuando Triguito llegó al centro del pueblo preguntó a la primera persona que se encontró:
-¿A qué se debe tan bellos adornos?
-Mira, granito, hace 100 años unos cuantos hombres de este pueblo temerosos de Dios, habían escuchado que en pueblos y ciudades del mundo, para reconocer la grandeza de Dios se habían juntado para adorar a su hijo Jesús en la noche. Ellos trataron de hacer igual y una noche, hace ya cien años, empezaron. Por eso, ahora lo celebran con gran fervor.
Verás muchas cruces dentro de un gran sol, eso es porque el símbolo de los cristianos es la cruz dónde murió Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre, que antes de ser entregado, cenó con sus seguidores y cuando partió el pan, hecho de granitos como tú, les dijo: “Tomad y comed todos de él porque este es mi cuerpo que será entregado por vosotros”. También bendijo vino hecho de uvas, como las que tú te encuentras en tu campo y dijo que ese vino sería como su sangre.
Triguito quiso que lo hicieran de ese pan, por lo menos que cogieran un trocito de su cuerpecito para participar de la fiesta, así que cuando se divirtió lo suficiente, emprendió de nuevo el camino a casa, porque pensó que sus padres estarían muy preocupados.

Mientras tanto, todos los trigos hermanos lo buscaban. Pasó mucho tiempo hasta que lo encontraron. Un buen día, por la mañana, Triguito oía unas voces a lo lejos que gritaban su nombre. Triguito empezó a correr hasta llegar al lugar de donde provenían esas voces. Lo consiguió. Cuando lo vio su madre le dijo que estaba más delgado, él le contó su aventura y le dijo que había dado parte de su granito para que lo convirtieran en algo maravilloso.

Triguito volvió a su casa muy feliz con su familia y amigos. Triguito aprendió que no hay que alejarse mucho de los mayores, sobre todo en zonas peligrosas, que hay que tener más cuidado.

No sólo Triguito, sino todos los trigos del mundo entero.
ALBA CASADO MERCADO 1er. Premio(Exequo)
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EL MILAGRO DE TRIGOSVILLE

Un día, como otro cualquiera, en la agradable ciudad de Trigosville, donde sus habitantes vulgarmente son conocidos como granos de trigos, todos trabajaban para ganarse la vida, como en cualquier parte, de repente, se volvió todo oscuro, se oían enormes truenos y los rayos y relámpagos cruzaban el horizonte, la tierra temblaba y de ella surgió de repente un demonio:

- ¡Yo os condeno para la eternidad a que vaguéis por estas tierras como almas en pena! - dijo.

El demonio desapareció en medio del pánico, con una gran humareda ; la gente corría despavorida de un lado hacia otro sin saber a donde ir, mientras caía una fina capa de nieve anunciando el invierno, en pleno verano, - extraño, ¿verdad?

Al cabo de unos días, la gente se reunió en la plaza mayor del pueblo para hablar de lo sucedido días atrás, entre un gran barullo apareció el sabio del pueblo, un grano de trigo muy anciano, y dijo:

- Hemos sido castigados

- ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? - gritaba la muchedumbre furiosa.

- ¡Toda la culpa la tenemos nosotros, no creemos en nadie, debemos confiar y creer en alguien supremo!, debemos confiar en quien le dio vida a todos nuestros antepasados, el mismo que nos ha dado la existencia.

- ¿Y que podemos hacer? Comentaba la gente, ya más calmada.

- Sólo aquella persona de alma pura y que no tiene miedo a la propia muerte podrá salvarnos de la maldición y de la destrucción.

- ¿Cómo, cómo cómo?

- Sólo hay una forma, ir a donde conocen a ese ser supremo y traernos su cultura y sus costumbres, a “Arjonilla”.

Casi no dejaron acabar al anciano cuando todos corrieron al claro del bosque donde vivía un pequeño grano leñador llamado Juan, era el grano perfecto aunque no tuviera buena fama ya que era solitario, pero tenia un gran corazón. Le contaron todo lo sucedido y el no dudo ni un momento, cogió su mochila la llenó de víveres y se puso en camino, no sabía adonde dirigirse ni que misión debía de hacer con exactitud, pero solo al oír que Trigosville estaba condenada se le heló la sangre y se puso en camino sin pensárselo.

Ya llevaba dos largos días caminando sin encontrar a nadie, cuando a lo lejos escucho gritos y salió corriendo para ver que pasaba y para su sorpresa se encontró con una joven que corría aterrada hacia él, se escondió detrás de Juan y aparecieron dos granos con armadura, a galope, a lomos de dos grandes hormigas negras, le apuntaron con sus grandes palillos y le dijeron:

- ¡Apartate y no te haremos daño forastero!, solo queremos a la joven.

- ¡No!, ¿por qué la perseguís?¿Qué ha hecho esta preciosa joven?

- Es una predicadora que ha venido desde el pueblo de Arjonilla.

Juan, con solo al oír ese nombre, no pudo contenerse:

- ¿Cuánto pedís por ella?

- No está en venta.

- Eso es falso, sé que la venderéis como esclava o la mataréis , os doy todo lo que llevo.

- De acuerdo, -dijo uno.

- Diremos que se ha escapado, -añadió el otro.

Y salieron corriendo.

La joven le dio las gracias y se dio la vuelta para irse, pero Juan no lo podía permitir:

-Joven, espera.

La joven paró y Juan le contó la terrible historia de Trigosville, la joven anonadada lo único que pudo decir fue:

– Yo te llevaré

Marta, que es como se llamaba la joven y Juan se pusieron en marcha, avistaron a lo lejos Arjonilla, pero aún les quedaban dos días por delante así que acamparon y estuvieron hablando de Arjonilla de cómo era y de su gente.

Lo que Juan no se esperaba es que Marta hubiera omitido muchas cosas ya que al llegar allí todo era alegría, todos los rincones estaban llenos de amor y esperanza, allí había todo lo que Trigosville no tenia, desgraciadamente.

Estuvieron caminando un buen rato por sus calles hasta llegar a la iglesia, entraron y vieron a mucha gente rezando:

- Mira Juan estamos celebrando el centenario de la adoración nocturna” que para ti puede ser muy importante, ya que seguramente esto pueda salvar a Trigosville.

-¿En que consiste?

- Desde hace cien años nos reunimos para hablar con dios y rogarle por los demás y por nosotros.

- Y, ¿dónde está?

- ¿No lo ves?, es esa hostia de allí, dentro de ella está Jesús el hijo de Dios a quien os referís “como supremo” su hijo que entregó su vida por todos nosotros y su cuerpo lo convirtió en pan que está hecho con pequeños granitos como nosotros y su sangre en vino.

Y gracias a sus explicaciones Juan llegó a Trigosville y contó todo lo que había visto y llevó consigo una hostia, se la enseñó y todo volvió a ser como antes. Se convirtieron en creyentes y desde entonces nunca más se les apareció aquel malvado demonio.
Celeste Carmona González 2º B 1er. Premio Exequo

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EL ÁNGEL Y EL GRANO DE TRIGO

Hace ya mucho tiempo, en un lugar no muy lejano, una espiga preciosa dio a luz un hermoso grano de trigo que se llamaba Pedrito. Era un grano chiquitito, rellenito y de color miel. Pedrito era muy mandón y le gustaba pasearse solo por eso sus amigos no le querían, por ser tan egoísta.

Vivía en un campo lleno de flores y árboles, su padre siempre le regañaba porque no le ayudaba en las tareas, ni a él, ni a sus hermanos. Al campo le dañaban los envases y las bolsas que tiraban las familias cuando venían de camping. Este fue el motivo por el que se fueron a otro campo de otra villa. Pedrito echó de menos a sus amigos y así fue como se dio cuenta de que era un envidioso y un egoísta. Por las noches siempre salía al campo y empezaba a rezar el padrenuestro, pedía ayuda a Dios para dejar de ser egoísta.
Una de las noches que salió a ver las estrellas, se puso de nuevo a rezar, entonces, en aquel momento, se le apareció una imagen que venía hacia él. Pedrito no veía nada, solo veía una luz blanca y brillante, por lo que se asustó mucho y se tapó los ojos, (la imagen que el no podía, ver era un Ángel). De pronto, el Ángel se fue y Pedrito salió corriendo hacia su dormitorio, se metió en su cama, no podía conciliar el sueño. Al día siguiente le dijo a su familia que había visto una imagen blanca y brillante, que bajaba del cielo y que venia hacia el.

Sus padres y sus hermanos no le creyeron, Pedrito se puso a llorar y se fue a su dormitorio. El Ángel se le apareció otra vez y Pedrito asustado le dijo que qué quería, el Ángel le dijo que volviera al campo de donde se fue, y que ayudara a los demás granos, que estaban enfermos por la contaminación que dejan las familias, y, el Ángel se fue otra vez. Pedrito se marchó aquella misma noche, a escondidas de sus padres, caminó mucho hasta llegar al otro campo. Cuando llegó se encontró el campo contaminado y con los granos tirados por los suelos.

Pedrito fue recogiéndolos uno a uno hasta llevarlos a una habitación.

Después de que los metiera uno a uno, en la habitación, cerró la puerta y la ventana, para que no entrara la intoxicación. Más tarde Pedrito les dio agua; cuando bebieron los granos, se le apareció el Ángel a todos, los granitos se asustaron muchísimo, pero Pedrito les dijo que se calmaran y el Ángel dijo:
- ¡Te he traído el regalo de Dios para ti, por haberle ayudado a todos los granos ! coge este pan y repártelo a todos los que hay aquí.

Pedrito les dio a cada uno de ellos un trozo de pan y cuando los granos se lo comieron se curaron. Se extrañaron mucho, hasta que dijo el Ángel que ese pan tenia la bendición de Dios. Nada más desaparecer el Ángel, Pedrito ayudó a todos los granos a rezar el padrenuestro. Pedrito pensó en agradecerle a Dios el pan bendecido que le había dado y pensó en construir una capilla al lado del campo. Todos los granos se pusieron a trabajar y se esforzaron en construir la capilla. Y desde ese momento los granos están unidos y nunca se han vuelto a pelear.

Todos los días iban a la capilla a rezar lo que le había enseñado Pedrito. Los padres de Pedrito se extrañaron al ver una capilla en el campo, se metieron en ella y encontraron a todos los granos rezando. Se alegraron mucho al ver a Pedrito, este les contó lo que había sucedido, sus padres le creyeron. Los padres de Pedrito habían decidido quedarse definitivamente en este campo. Y todos fueron felices y nunca olvidarán el regalo de Dios.

Saleha Moussaoui Rahou 2º B
(Accésit)